Al regresar a palacio, pasó cerca de un asceta
que caminaba pacíficamente junto al camino, usando una túnica y llevando un
plato de comida. Es ahí cuando Siddharta resuelve dejar el palacio en busca de
la respuesta al problema del sufrimiento. Luego de darles a su esposa e hijo
una despedida silenciosa sin despertarlos, cabalgó hacia el límite del bosque.
Ahí se cortó el cabello con una espada e intercambió sus finas ropas con las
sencillas túnicas de un asceta.
ENCONTRANDO LA LIBERACIÓN
De este modo, Siddharta Gautama se unió a un
tipo de hombres que dejaron la sociedad india para encontrar la liberación.
Había una variedad de métodos y maestros, y Gautama investigó muchos- ateístas,
materialistas, idealistas y dialécticos. El profundo bosque y los mercados
estaban vivos con los sonidos de miles de discusiones y opiniones, no como en
nuestro tiempo.
Gautama finalmente se estableció para trabajar
con dos maestros. De Arada Kalama, que tenía 300 discípulos, aprendió a cómo
disciplinar su mente y así entrar en la esfera de la nada. Pero incluso aunque
Arada Kalama le pidió que se quedara y enseñara como su igual, Siddharta
reconoció que esto no era la liberación, y se fue. Luego, aprendió a entrar en
la concentración de la mente, que no es ni consciencia y inconsciencia, con Udraka
Ramaputra. Pero esto tampoco era la liberación y Siddharta dejó a su segundo
maestro.
Siddharta practicó austeridades y concentración
durante 6 años, en compañía de 5 ascetas. Vivió sin descanso, comiendo solo un
grano de arroz diario, forzando la mente sobre el cuerpo. Sus costillas
sobresalían en su pecho y parecía más muerto que vivo.
EL CAMINO MEDIO
Sus 5 compañeros lo dejaron luego de que tomara la decisión de comer
algo de comida sustanciosa y abandonar el ascetismo. Luego, Siddharta entró en
una villa en busca de comida, donde una mujer llamada Sujata le ofreció un
plato de leche y un recipiente con miel. Su fuerza regresó y Siddharta se lavó
en el río Nairanjana, para dirigirse hacia el árbol Bodhi. Puso una manta en el
piso, se cruzó de piernas y se sentó ahí.
Se sentó, habiendo escuchado a todos los
maestros, estudiado todos los textos sagrados y tratado todos los métodos.
Ahora no había nada en qué confiar o nadie a quien mirar ni un lugar al cual
ir. Se sentó sólidamente y determinado como una montaña, hasta que, luego de 6
días, abrió los ojos ante el lucero de la mañana y se dio cuenta que había
estado buscando algo que nunca había estado perdido, ni para él ni para
nadie más. Por lo tanto, no había nada qué lograr y ninguna lucha para
lograrlo.
“Maravilla de maravillas”, se dice que dijo,
“esta iluminación es la naturaleza de todos los seres, y sin embargo estos son
infelices por no tenerla.” De este modo, Siddhartha Gautama despertó a la edad
de 35 años para convertirse en el Buda, el Despierto, conocido como Shakyamuni,
el sabio de los Shakyas.
Por 7 años disfrutó de la libertad de la
tranquilidad de la liberación. Al inicio no tenía inclinaciones para hablar
sobre sus conclusiones. Sentía que sería demasiado difícil de entender para la
mayoría de la gente, pero, de acuerdo con la leyenda, Brahma, jefe de los 3000
mundos, pidió que el Despierto enseñara, ya que habían aquellos “cuyos ojos
estaban solo un poco nublados.” Buda aceptó.
(continuará...)
**Traducido de: http://tricycle.org/magazine/who-was-buddha-2/
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